
Un poema tierno que Santiago (mi amigo) le dedica a su hija Elena:
"SI DUERMES, ELENA, DIME,
¿con qué voz te mece el sueño?
No tengo yo la que sueñas:
también los ángeles duermen,
también las palbras yerran.
Sueñas qu mi voz existe
en ti y en tu voluntad,
que hace alegría del llanto
y presente la verdad,
que da a estos versos sentido
y dice palabras claras,
para siempre ha encendido
tu luz, y abre tus ventanas
para que la luz te cante
como ya te canta el sueño,
para que tu luz se canse
y no me tomes en serio.
El mundo nos ha mentido:
Dios es un niño que canta
canciones que no entendemos.
Santiago Tena. "Aunque Dios tenga sed"


